martes, 29 de julio de 2014

Sol, solito...

El Sol es fuente de energía y de vida, necesario para que la Tierra siga albergando miles de seres vivos y fenómenos. El hombre ha buscado miles de explicaciones y conocimiento sobre el Sol, creando leyendas y estudios sobre él, porque siempre se ha sabido lo importante que es. Entre otras cosas, el sol el fuente de salud física y psicológica para los humanos...

Helios, Ra, Apolo, Kinich Ahau, Tonatiuh, Surya... El Sol ha tenido muchos nombres y representado múltiples divinidades a lo largo de la historia.

Sabemos que en los países de muy al norte, donde apenas hay luz solar (Noruega, Finlandia, Suecia...) el índice de casos de depresión y suicidio es más alto en comparación con países que tienen más horas de sol, y es que debe de ser muy triste que diez meses al año sea de noche, como el que dice. La luz solar nos proporciona la cantidad adecuada de vitamina D, necesaria para el buen funcionamiento de un cerebro saludable. Además, recibir una cantidad necesaria de luz solar (no hay que pasarse y hacer el guiri poniéndose colorao...) nos motiva y anima a hacer más actividades, muchas de ellas con amigos o familia, lo que refuerza nuestras relaciones sociales. El sol hace que nuestro cerebro libere serotonina y endorfina, los mismos neurotransmisores que cuando reímos, hacemos ejercicio o nos sentimos enamorados. Además, cuando nos exponemos a la luz solar, especialmente en verano, nuestra piel se pone más morena y el pelo aclara ligeramente, lo que nos hace sentir más atractivos y nos da más confianza en uno mismo.

Así que ya sabéis, con estos días tan buenos de sol que está haciendo y lo agradable que es pasear por el campo, salid a disfrutar de la mañana o la tarde a tomar vitamina... ¡y sed felices!

sábado, 22 de febrero de 2014

Algún día...

El día menos pensado voy a ser yo quien abandone a un humano. La que decida "lárgate, que ya no me sirves y nunca te he querido de verdad". A quien no le importe qué será de la vida de ese humano abandonado, porque no tenga vergüenza, sentimientos ni conciencia.

A ti, abandonador, me gustaría traerte a tu perro, al que has dejado tirado en cualquier perrera entre ruidos, frío, miedo e insalubridad. Me gustaría decirte las calamidades por las que pasa cada día, lo solo que se siente, las enfermedades que haya pasado, las heridas que le hayan curado. Y lo preocupante es que, en algunos casos, te echan de menos, a pesar de lo cruel que has sido. Tú, que no sientes ni padeces, me gustaría que fueras tú mismo el que entierre el cuerpo del que fue tu perro, porque ha muerto de alguna enfermedad, porque se ha enzarzado en una pelea que ha perdido, porque se contagió de leishmania, porque se ha vuelto tan agresivo que era inmanejable, o peor, ha muerto ya de viejo, porque nadie quiso darle otra oportunidad.



A ti, maltratador, me gustaría que sintieras el miedo que tiene este animal por culpa de tus golpes. ¿Qué digo miedo? Algunos sufren auténtico TERROR, su vida es una constante pesadilla. Tus patadas, tus gritos, tu cadena que le ataba a una pared, tu falta de responsabilidad y tu falta de sensibilidad al verle morir de frío o hambre, han hecho que este perro no pueda volver a fiarse de un humano nunca más. Que ahora que ha cicatrizado la herida que has dejado alrededor de su cuello, le deja marcado de por vida por fuera y por dentro. Somos nosotros, quienes amamos a los animales, los que intentamos arreglar lo que tú destruiste: sus ganas de vivir, su personalidad, y su capacidad para disfrutar de cualquier juego, caricia o comida. Somos nosotros los que nos dejamos la piel y nos rompemos la cabeza pensando cómo hacer para recuperar a ese perro, que cada vez que le miras se esconde y mete el rabo (si no se lo has mutilado, claro) entre las patas, que camina como deseando que nadie se dé cuenta de que está ahí, y que a cada gesto agacha la cabeza, como esperando recibir otro golpe.



A ti, que utilizas a tus perros como herramientas y que tratas como tal, que no te importa si tiene miedo o necesita una caricia, y que cuando deja de ser útil, o pequeño, o mono, lo atas a un árbol, lo matas directamente o lo abandonas en una carretera (que, al fin y al cabo, son todos lo mismo). Me gustaría que sintieras en tus carnes esa soledad, ese miedo y esa necesidad de buscarse la vida para sobrevivir.



A ti, que te compraste un pitbull y no supiste educarlo, y lo sacrificas porque "es muy agresivo y peligroso". A ti, que le regalaste a tus hijos un cachorro por Navidad y ya se han cansado, y lo dejas en una perrera. A ti, que quisiste un perro de raza para fanfarronear con tus conocidos, y lo tienes malviviendo en un balcón o solo en el garaje.



Se me cae el alma a los pies cuando veo a todos estos perros, cuando los dejo en el chenil, cuando te miran a los ojos suplicando que le saques y no vuelvas a separarte de él. Yo les pido perdón por haber topado con la vergüenza de la raza humana, pero deberíais ser vosotros quienes se avergonzaran, se arrepintieran, quienes pidieran perdón e intentaran arreglar las calamidades que han provocado.

A todos vosotros, os deseo mucho karma, porque la vida devuelve lo que cada uno da.

lunes, 27 de enero de 2014

Lunes con poesía

Me gusta decorar mis lunes leyendo algo que me emocione y me conmueva para combatir el sopor del comienzo de la semana. Si a vosotros también os gusta, disfrutaréis como yo leyendo un fragmento de mi poeta favorito, Pedro Salinas. Lo que más me gusta de sus poemas es que la mayoría me llevan a pensar en mis perretes del refugio, en mis mascotas, en cualquier animal por el que merece siempre la pena luchar... Estoy segura de que si los animales pudieran expresar sus sentimientos, oírles sería verdadera poesía.

Este, el poema 62 de su libro "La voz a ti debida" (1933), me hace pensar en que yo no elegí a Melón cuando decidí adoptarle de entre los 300 perros que había en el CIAAM, sino que él me eligió a mí. Cuando se producen estos encuentros mágicos, donde la conexión fluye como el agua y las palabras o el tiempo sobran para conocerse, no es que hayamos elegido a alguien, sea una pareja, un amigo o una mascota... Es que estaba destinado a ocurrir, porque creo que nada ocurre por casualidad. ¿Os ha pasado alguna vez algo parecido? :)

"Cuando tú me elegiste
-el amor eligió- 
salí del gran anónimo 
de todos, de la nada. 
Hasta entonces 
nunca era yo más alto 
que las sierras del mundo. 
Nunca bajé más hondo 
de las profundidades 
máximas señaladas 
en las cartas marinas. 
Y mi alegría estaba 
triste, como lo están 
esos relojes chicos, 
sin brazo en que ceñirse 
y sin cuerda, parados. 
Pero al decirme: “tú” 
-a mí, sí, a mí, entre todos-, 
más alto ya que estrellas 
o corales estuve. 
Y mi gozo 
se echó a rodar, prendido 
a tu ser, en tu pulso. 
Posesión tú me dabas 
de mí, al dárteme tú. 
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo? 
Sé que te volverás 
atrás. Cuando te vayas 
retornaré a ese sordo 
mundo, sin diferencias, 
del gramo, de la gota, 
en el agua, en el peso. 
Uno más seré yo 
al tenerte de menos. 
Y perderé mi nombre, 
mi edad, mis señas, todo 
perdido en mí, de mí. 
Vuelto al osario inmenso 
de los que no se han muerto 
y ya no tienen nada 
que morirse en la vida."

viernes, 24 de enero de 2014

MELÓN: su historia, nuestra historia

Este es Melón, y esta es su historia...

Melón pertenecía a alguien que tenía una empresa en una nave industrial en Villaconejos, vivía vigilando esa nave mañana tarde y noche, hasta que la empresa cerró y el dueño le dejó a su suerte. Fue rescatado junto con su "mujer", Rotonda, y el cachorro de ambos, Shoya. Quienes fueron a recogerles dicen que al llegar no les veían porque se habían escondido tras unos arbustos. Melón no dejaba que nadie se acercara, así que hubo que sedarles con cervatana, y aún quedándose medio dormido, él hacía por seguir protegiendo a su familia... Shoya tenía mucho miedo cuando llegó así que se fue en acogida para que le socializaran, y poco después fue adoptado.

Melón y Rotonda, una parejita entrañable

Cuentan que Rotonda y Melón eran tan buena pareja, que cada vez que llegaba una camada se la dejaban a ellos para que la criaran. Al llegar les encantaba salir a jugar a los patios, pero al parecer Melón llevaba fatal lo de ponerle correa: en cuanto algo le rodeaba el cuello, se tiraba al suelo y no se movía. Melón debía de tener unos 9 años y Rotonda, que era algo mayor, estaba peor de salud y le costaba más salir a pasear, así que Melón siempre paraba para esperarla y no dejarla sola ni un momento. Rotonda murió varios meses después, fue cuando Melón además se contagió de sarna, le salió un bulto en la cabeza que hubo que extirparle... Pasó de ser un abuelete simpático y vital a ser un perro apagado y tristón. Incluso llegó a meterse en algunas peleas con otros perros. Le pusieron de compi a una mastina también mayor para ver si se le pasaba la morriña, pero a Melón le daba igual. Adoptaron a esa mastina, y como Melón estaba empezando a tener muy mal carácter y ser dominante con otros perros, le metieron con un pequeño bull terrier, con mucho carácter también, para que se le bajaran los humos. Efectivamente Melón se tranquilizó, aunque de vez en cuando se peleaban...

Melón y Espartaco: mi chenil favorito

A todo esto, yo empecé de voluntaria en Enero de 2013. Nada más llegar el primer perro que vi y al que tuve que pasear, fue a él. Tan grande, tan negro, tan mestizo... Me miró con esos ojos, tan marrones como los míos, con esas orejas tan distintivas, caminando tan lento, tan triste... Me caló hasta el fondo ese encuentro, fue verdadero amor a primera vista. Todos los días que iba de voluntaria tenía que pasar por el chenil para ver a Melón, y siempre que podía le sacaba de paseo. O lo intentaba, ya que después de fallecer Rotonda Melón no quería salir de paseo para nada. Los voluntarios conseguíamos que saliera a los patios, pero cuando tocaba ir a pasear Melón se clavaba en el suelo y no había quien le moviera apenas unos metros. Poco a poco se paraba antes y el paseo era cada vez más corto, hasta que llegó un punto en el que cuando salía del patio quería ir directamente al chenil.

Me partía el alma verle tan apagado, no podía cargar con eso en mi conciencia. Trabajé con él cuanto pude, conseguí que al menos saliera conmigo a pasear, aunque fuera muy poquito. En verano ya no quería ni salir del chenil, ya no me recibía con alegría y el rabito en movimiento como solía hacer. Ni levantarse del suelo para salir a saludar. Definitivamente, Melón había perdido las ganas de vivir, y literalmente se moría de pena. En ese momento empezó mi campaña: tenía que adoptar a Melón cuanto antes, fuera como fuera, costara lo que costara. Hasta que convencí a mis padres me dedicaba a levantarle el ánimo todos los días llevándole premios (es un gordo tragón, las salchichas y galletas le pierden), le sacaba aunque fuera a sentarnos en el suelo juntos, todos los días le cantaba canciones que inventaba con su nombre... Todos los días hacía el payaso, pero conseguía que Melón saliera del chenil y disfrutara un ratito conmigo.

Largas tardes de sol y mimos...

Mis padres no iban a dejarme adoptar a Melón porque ya tengo dos gatas y a Tyson... pero no podía dejarle tirado, le había prometido que le sacaría pronto del centro para venir a mi casa. Es muy grande y muy mayor, porque doce años para un cruce de mastín son muchos, pero con que sobreviviera dos meses conmigo yo sería feliz. Costó sudor y lágrimas, pero lo conseguí: Melón llegó el 20 de septiembre de 2013, cuando ya llevaba tres años y seis días en el centro.

Los primeros días sólo quería estar en ese rincón, así que Tyson le hacía compañía

Tenía mucho miedo de que Tyson y Melón se llevaran mal, que Melón atacara a mis gatas, que no mejorara y solo empeorara... Confiaba en que Melón se portaría bien y su humor cambiaría, y acerté: respeta mucho a las gatas, no ha roto nada, se lleva fenomenal con Tyson, y cada día que pasa tiene más ganas de vivir, de jugar, de disfrutar de la vida. No sólo ha recuperado las ganas de pasear sino que ahora quiere salir a correr todos los días, o explorar los miles de olores que esconde el campo.

A Huma no le hizo mucha gracia al principio... ¡Su sofá es suyo!

No sé si Melón vivirá muchos o pocos años... pero yo reboso felicidad porque en la recta final de su vida le estoy dando los mejores años. Él no había tenido la oportunidad de tener una casa, no sabía lo que es tener un amo que le quiera, le respete y le cuide, no sabía qué era sentirse libre. Yo soñaba con poder abrazar todos los días a ese viejito que me conquistó, poder demostrarle que no está solo en la vida, porque yo le quería con todo mi corazón. Me lo imaginaba paseando con Tyson y conmigo, me lo imaginaba roncando en mi habitación, hasta tenía la sensación de que esta cerca aún cuando estaba en el centro. No me importa si Melón vive pocos años, porque he cumplido con mi sueño de hacerle feliz... y esa sensación es indescriptible, inigualable e insuperable.

Te quiero abuelonchi

Desde aquí quiero animar a todo el que lea este post a adoptar a un perro senior, y decir que nunca hay que darse por vencido con ningún perro. En el centro pensaban que nunca saldría adoptado porque era muy mayor, enorme, negro, de pelo largo, mestizo, poco cariñoso, algo cascarrabias y nada activo... Hasta que nos conocimos, y ahora los dos somos más felices que nunca.



NO COMPRES, ADOPTA

martes, 31 de diciembre de 2013

Trece

Siempre dije que el trece es mi número de la suerte, por eso nací un día 13. Hace 365 días tenía el pálpito de que este iba a ser mi año y, sinceramente, he dado en el clavo. Quedan apenas unas horas para que se acabe este maravilloso trece, hago el balance de lo ocurrido, sopeso lo bueno con lo malo de este año, y el beneficio es enormemente positivo. Mi vida ha cambiado de pies a cabeza.

Hace un año estaba quemada de la carrera, agobiada por los exámenes, el terrible Trabajo Fin de Grado, las prácticas externas en el hospital... Por un lado tenía unas ganas horrorosas de acabar la carrera y terminar con esa angustia, pero por otro tenía miedo de lo que vendría después, porque no sabía qué hacer con mi vida. ¿Otra carrera, un máster en clínica, un máster en neuropsicología, irme de au pair a Alemania...? Tropecé un par de veces más con la asignatura más tortuosa de mi vida como estudiante: Funcionamiento Integrado de la Mente. Sólo los que de verdad han vivido conmigo esa pesadilla día tras día durante cuatro convocatorias saben lo que he sufrido, llorado y desesperado. Llegué a pensar que repetiría curso sólo con esa asignatura, y empecé a mirar el plan de estudio de psicología en la UAM... Pero con mucho esfuerzo, empeño y estudio, he conseguido terminar la carrera este año: ya soy psicóloga. Parece una gilipollez, mucha gente tiene una (o varias) carreras y psicología no es nada del otro mundo... Para mí, terminar la carrera significa muchísimas cosas. Llevo desde los once años, la mitad de mi vida, esperando el momento de poder decir "SOY PSICÓLOGA"; ya no el estoy haciendo bachillerato de letras, estoy en la uni, de mayor quiero ser... No: ya lo tengo, ya lo soy. Tengo veintidós años, y alcanzar este sueño que tanto se ha hecho esperar representa muchísimas cosas. Nunca he sido una estudiante de diez, más bien he sido de las de cinco pelón y en septiembre. No todo el mundo confiaba en que yo, con la trayectoria que llevaba como estudiante, fuera a llegar ni si quiera a la universidad, y mucho menos a terminar una carrera. Algunos pensaban que yo no valdría para la psicología, que no podría ejercer nunca  en salud mental, y que la presión de la "vida real" me aplastaría. Yo misma desconfié de mí, y en ocasiones quise abandonar y darme a la vida fácil; pero rendirme nunca ha estado en mis planes. Media vida caminando despacito y con miedo para llegar a mi meta, y al fin, estoy aquí... A curso por año hasta el final. Me siento orgullosa de mí misma y capaz de cualquier reto que se me ponga por delante, y el siguiente es sacar plaza en el mejor hospital, demostrar por fin a esa vida real que tanto miedo me daba, que aquí estamos mi voluntad y yo para comernos el mundo.

Tras acabar la carrera también he aprendido que hay gente que está de paso en la vida, y es divertido o útil mientras está, pero que las amistades a veces se acaban. Acabé hace unos meses, y puedo contar con los dedos de una mano aquellos a quienes realmente considero verdaderos amigos... y me sobran dedos. Esta es una lección que no se aprende estudiando, sino viviendo.

Hace un año no se me hubiera pasado por la cabeza que mi pasión por los animales pudiera crecer. Hace un año no podría imaginar que sería voluntaria en un centro para animales abandonados, donde algunos de ellos llegan en un estado completamente lamentable, y otros allí viven en la rutina del frío, el miedo o la ansiedad. Si hace un año me dicen que yo me desviviría por llenarme de mierda y barro, por llevarme bocaos, por ir siempre llena de babas y olor a perro mojado, no me lo habría creído. Hoy, un año después, he dado un giro a mi vida y, finalmente, se me ha ido la pinza: ya soy oficialmente la loca de los perros. Después de un año en el CIAAM he aprendido muchísimas cosas:
- que las primeras impresiones nunca son las acertadas, tanto con animales como con personas; hay que esperar, que con el tiempo todo cambia
- que el ser humano puede ser realmente cruel hacia los más débiles, pero otros humanos son realmente piadosos y luchan cada día por terminar con esa crueldad, y acabar con el sufrimiento de cada ser vivo, por grande o pequeño que sea
- que cualquiera merece una segunda, tercera o cuarta oportunidad
- que nunca conoceremos realmente a un perro en el refugio, porque la vida en un chenil no tiene nada que ver con la vida en un hogar
- que no importa cuál haya sido el pasado de cada uno, sino el presente y futuro
- que la vida es corta, y hay que disfrutarla cada día como si no hubiera un mañana
- que debemos querer y respetar a TODOS los animales, aunque no les veamos, y por eso hace cuatro meses que decidí hacerme vegetariana
- que somos nosotros quienes catalogamos a los perros y les tratamos desde esta etiqueta, ya sea "perro peligroso", "perro viejo" o "perro raro"
- que si nos quitamos la venda del prejuicio, si no escuchamos a la voz del cansancio, y si somos capaces de perdonar, podemos conseguir grandes cosas...
Sobre todo he aprendido que hay gente maravillosa por ahí suelta a la que he tenido la inmensa suerte de conocer, de hablar, de trabajar... a la que hoy considero mis AMIGOS. Soy muy afortunada por haberos conocido a todos, a los locos de los animales con los que tanto me identifico y con los que disfruto enormemente de su compañía dentro y fuera del CIAAM. Soy afortunada por participar en rescates con vosotros, por compartir momentos realmente divertidos en el refu, por las charlas por teléfono o whatsapp, por veros fuera y disfrutar, por considerarme parte de vuestro círculo, y vosotros del mío. Gracias, de todo corazón, por haber aparecido.

Este año no hubiera sido tan especial sin el CIAAM, sin su gente, sin sus perros, sin sus casos difíciles y sus finales felices... pero sobre todo, ha sido genial porque gracias al CIAAM, he conocido a mi Melón... Él es la verdadera demostración de cariño, de comprensión, de paciencia, y de que el amor a primera vista existe. No sé qué habrá sido de su vida los doce años anteriores, ni cómo vivía en el CIAAM hasta que yo llegué; sé cómo era él en el centro cuando estábamos juntos, y sé que es un perro completamente diferente desde que llegó a mi casa. Es cierto el dicho de que podemos aprender mucho de nuestros mayores, porque aquí el abuelo me enseña cosas nuevas cada día... y me hace muy feliz.


Todo esto y más ha hecho que finalmente, después de muchos años, trabajo y desesperación, haya conseguido superar mis miedos, mis barreras, mis inseguridades y múltiples defectos, para convertirme en una persona completamente distinta a lo que he sido. Hay sucesos en la vida  que nos marcan, piedras y obstáculos en el camino que hacen más difícil el andar, pues llenan nuestras piernas de magulladuras, y nuestra mente de desolación y miedo al fracaso... Ciertamente las heridas nos marcan, pero no nos definen. Por fin he cerrado capítulos que durante mucho, demasiado tiempo no me han dejado dormir. Me he enfrentado a los monstruos tanto me asustaban, le he plantado cara a los fantasmas que un día yo misma creé. Soy feliz con mi vida, cosa que nunca antes podría haber dicho con esta seguridad.

Espero expectante al 2014, con muchas ganas y sueños, y deseando que me traiga muchas sorpresas tan geniales como las que me ha traído el 2013. Seas quien seas, si estás leyendo esto, ojalá tu año sea tan bueno como lo ha sido el mío, ¡o mejor!


FELIZ AÑO NUEVO :)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Crueldad animal I: fábricas de cachorros

Hoy, después de mucho tiempo leyendo sobre el tema y con las Navidades a la vuelta de la esquina, quiero hablar de algo que me frustra, indigna, apena y enfada: la cara oculta de las tiendas de animales... Las fábricas de cachorros.

¿Qué son las fábricas de cachorros?
Son lugares donde se tiene hacinados cientos de perros de diferentes razas cuya finalidad es la explotación de los mismos para la sobreproducción de camadas. Posteriormente, estas camadas son vendidas en tiendas de animales, esas jaulas de cristal que todos vemos cuando entramos en una de ellas. Esos cachorritos, tan "monos" y "adorables", proceden en un 95% de estas fábricas, donde sus padres nacieron allí y vivirán criando camadas hasta, literalmente, morir. En España, una inmensa mayoría de los animales vendidos en tiendas proceden de países de Europa del Este y Asia: son transportados en masa, en condiciones deplorables, faltos de higiene, alimentación, y con temperaturas extremas. Muchos de estos animales mueren en el trayecto, y los que sobreviven y son vendidos, suelen traer problemas congénitos, enfermedades o trastornos psicológicos que perdurarán si no reciben un tratamiento adecuado.

En un capítulo de la serie "El encantador de perros" muestran una parte de la crueldad de estas fábricas, gracias a una investigación llevada a cabo por Animal Planet

Si son tan crueles estas fábricas, ¿por qué no se prohiben?
Por el hecho de que mientras se sigan comprando cachorros, el beneficio para los dueños de estas fábricas seguirá siendo más importante que el bienestar de los animales que viven en esta penuria. La gente que compra un animal en una de estas tiendas piensa que está rescatando al cachorrito, que lo está liberando de esa jaula y con su familia olvidará su "traumática infancia", pero la cruda realidad es que lo único que hacen es dejar espacio en esa jaula para que entre otro cachorro: es un bucle basado en la demanda y la oferta. Mientras se sigan comprando animales en tiendas, seguirá habiendo fábricas de cachorros. Para más inri, de esos cachorros comprados, una parte serán abandonados por diversas excusas que estamos cansados de oir en los centros de acogida, refugios y perreras: "es que ha crecido mucho", "es malo/no sabe comportarse/rompe cosas", "ha mordido a alguien de mi familia", "nos vamos de vacaciones y no tenemos dónde dejarle", "me da alergia", "vamos a tener un bebé", "ya es muy viejo", "no tengo dinero para seguir manteniéndolo", y el peor, más insensible y doloroso de todos: "me he cansado de él".

En los centros de acogida hay cientos de perros maravillosos... Como nuestra preciosa Babucha, una mastina abandonada siendo una abueleta, espera una oportunidad en el CIAAM

¿Cómo se puede luchar contra estas fábricas?
Simple: si no hay demanda, no habrá más oferta. Si la gente adoptara animales en lugar de comprarlos, las fábricas de cachorros se arruinarían al no haber beneficios, no seguirían criando y, probablemente, se arruinaran. Un boicot en toda regla. Miles de perros y gatos son abandonados al año, y por desgracia, España tiene cifras de abandono que escandalizan a los extranjeros cuando se enteran. Las perreras y refugios están abarrotadas de estas mascotas de tiendas, regalos que ya no se quieren, camadas no deseadas, mascotas senior o perros problemáticos (si el problema es que tu perro se come tus zapatillas, tienes dos planes: el primero, no lo dejes a su alcance, ¡igual que los niños! El segundo: educarle desde el principio). De estas miles de mascotas abandonadas, sólo unas pocas son adoptadas. Las demás, o son sacrificadas en las perreras, o pasan el resto de su vida en centros de acogida, o mueren en la calle de hambre, en condiciones climatológicas extremas, o atropellados.

Un estudio de Affinity nos cuenta cómo es la relación actual entre humanos y mascotas...

No obstante, hay otro tema que también me indigna, y como este es mi blog, también hablaré de él: el maltrato hacia otros animales que no son mascotas. A la gente se le encogen las tripas cuando le cuentas que estos perros viven enjaulados, a oscuras, muertos de hambre y frío durante toda su vida, probablemente incluso les enfade e indigne tanto como a quien se lo cuenta; pero luego esas tripas se llenan de chuletas de cerdo, filetes de ternera, muslos de pollo o cordero que, sabiéndolo o no, han sido criados bajo condiciones aún más crueles y sangrientas. Las ganaderías están llenas de animales que nacen para morir, animales que, a diferencia de las granjas de cachorros, ninguno tiene la posibilidad de salir vivo de allí.

No me extenderé mucho en este apartado, porque quiero dedicarle una entrada a este tema: el especismo. Amar a unos animales pero comernos a otros, vestir sus pieles y utilizar productos testados sobre animales.


Los animales, sean de la especie que sean, sienten y sufren por igual. Di NO AL ESPECISMO: hazte vegetariano/vegano.

lunes, 2 de diciembre de 2013

X-Mas is coming

Se acercan las Navidades, y los centros de protección animal y refugios nos echamos a temblar. En esta época es cuando más cachorritos, tanto perros como gatos, son comprados y regalados con mucha ilusión, llenos de buenas intenciones y cariño. Pero unos meses después, cuando el animal crece y ya no es un adorable cachorrito, cuando requiere una atención de sus necesidades, cuando ha roto algo o simplemente cuando ya estorba, aparece en una carretera andando solo, en la jaula de una perrera o, si tiene suerte, en un centro de acogida.

Los animales NO son juguetes, son seres vivos que sienten y sufren como cualquiera de nosotros. En estas fechas más que nunca: por favor sé responsable, regala con cabeza.