martes, 31 de diciembre de 2013

Trece

Siempre dije que el trece es mi número de la suerte, por eso nací un día 13. Hace 365 días tenía el pálpito de que este iba a ser mi año y, sinceramente, he dado en el clavo. Quedan apenas unas horas para que se acabe este maravilloso trece, hago el balance de lo ocurrido, sopeso lo bueno con lo malo de este año, y el beneficio es enormemente positivo. Mi vida ha cambiado de pies a cabeza.

Hace un año estaba quemada de la carrera, agobiada por los exámenes, el terrible Trabajo Fin de Grado, las prácticas externas en el hospital... Por un lado tenía unas ganas horrorosas de acabar la carrera y terminar con esa angustia, pero por otro tenía miedo de lo que vendría después, porque no sabía qué hacer con mi vida. ¿Otra carrera, un máster en clínica, un máster en neuropsicología, irme de au pair a Alemania...? Tropecé un par de veces más con la asignatura más tortuosa de mi vida como estudiante: Funcionamiento Integrado de la Mente. Sólo los que de verdad han vivido conmigo esa pesadilla día tras día durante cuatro convocatorias saben lo que he sufrido, llorado y desesperado. Llegué a pensar que repetiría curso sólo con esa asignatura, y empecé a mirar el plan de estudio de psicología en la UAM... Pero con mucho esfuerzo, empeño y estudio, he conseguido terminar la carrera este año: ya soy psicóloga. Parece una gilipollez, mucha gente tiene una (o varias) carreras y psicología no es nada del otro mundo... Para mí, terminar la carrera significa muchísimas cosas. Llevo desde los once años, la mitad de mi vida, esperando el momento de poder decir "SOY PSICÓLOGA"; ya no el estoy haciendo bachillerato de letras, estoy en la uni, de mayor quiero ser... No: ya lo tengo, ya lo soy. Tengo veintidós años, y alcanzar este sueño que tanto se ha hecho esperar representa muchísimas cosas. Nunca he sido una estudiante de diez, más bien he sido de las de cinco pelón y en septiembre. No todo el mundo confiaba en que yo, con la trayectoria que llevaba como estudiante, fuera a llegar ni si quiera a la universidad, y mucho menos a terminar una carrera. Algunos pensaban que yo no valdría para la psicología, que no podría ejercer nunca  en salud mental, y que la presión de la "vida real" me aplastaría. Yo misma desconfié de mí, y en ocasiones quise abandonar y darme a la vida fácil; pero rendirme nunca ha estado en mis planes. Media vida caminando despacito y con miedo para llegar a mi meta, y al fin, estoy aquí... A curso por año hasta el final. Me siento orgullosa de mí misma y capaz de cualquier reto que se me ponga por delante, y el siguiente es sacar plaza en el mejor hospital, demostrar por fin a esa vida real que tanto miedo me daba, que aquí estamos mi voluntad y yo para comernos el mundo.

Tras acabar la carrera también he aprendido que hay gente que está de paso en la vida, y es divertido o útil mientras está, pero que las amistades a veces se acaban. Acabé hace unos meses, y puedo contar con los dedos de una mano aquellos a quienes realmente considero verdaderos amigos... y me sobran dedos. Esta es una lección que no se aprende estudiando, sino viviendo.

Hace un año no se me hubiera pasado por la cabeza que mi pasión por los animales pudiera crecer. Hace un año no podría imaginar que sería voluntaria en un centro para animales abandonados, donde algunos de ellos llegan en un estado completamente lamentable, y otros allí viven en la rutina del frío, el miedo o la ansiedad. Si hace un año me dicen que yo me desviviría por llenarme de mierda y barro, por llevarme bocaos, por ir siempre llena de babas y olor a perro mojado, no me lo habría creído. Hoy, un año después, he dado un giro a mi vida y, finalmente, se me ha ido la pinza: ya soy oficialmente la loca de los perros. Después de un año en el CIAAM he aprendido muchísimas cosas:
- que las primeras impresiones nunca son las acertadas, tanto con animales como con personas; hay que esperar, que con el tiempo todo cambia
- que el ser humano puede ser realmente cruel hacia los más débiles, pero otros humanos son realmente piadosos y luchan cada día por terminar con esa crueldad, y acabar con el sufrimiento de cada ser vivo, por grande o pequeño que sea
- que cualquiera merece una segunda, tercera o cuarta oportunidad
- que nunca conoceremos realmente a un perro en el refugio, porque la vida en un chenil no tiene nada que ver con la vida en un hogar
- que no importa cuál haya sido el pasado de cada uno, sino el presente y futuro
- que la vida es corta, y hay que disfrutarla cada día como si no hubiera un mañana
- que debemos querer y respetar a TODOS los animales, aunque no les veamos, y por eso hace cuatro meses que decidí hacerme vegetariana
- que somos nosotros quienes catalogamos a los perros y les tratamos desde esta etiqueta, ya sea "perro peligroso", "perro viejo" o "perro raro"
- que si nos quitamos la venda del prejuicio, si no escuchamos a la voz del cansancio, y si somos capaces de perdonar, podemos conseguir grandes cosas...
Sobre todo he aprendido que hay gente maravillosa por ahí suelta a la que he tenido la inmensa suerte de conocer, de hablar, de trabajar... a la que hoy considero mis AMIGOS. Soy muy afortunada por haberos conocido a todos, a los locos de los animales con los que tanto me identifico y con los que disfruto enormemente de su compañía dentro y fuera del CIAAM. Soy afortunada por participar en rescates con vosotros, por compartir momentos realmente divertidos en el refu, por las charlas por teléfono o whatsapp, por veros fuera y disfrutar, por considerarme parte de vuestro círculo, y vosotros del mío. Gracias, de todo corazón, por haber aparecido.

Este año no hubiera sido tan especial sin el CIAAM, sin su gente, sin sus perros, sin sus casos difíciles y sus finales felices... pero sobre todo, ha sido genial porque gracias al CIAAM, he conocido a mi Melón... Él es la verdadera demostración de cariño, de comprensión, de paciencia, y de que el amor a primera vista existe. No sé qué habrá sido de su vida los doce años anteriores, ni cómo vivía en el CIAAM hasta que yo llegué; sé cómo era él en el centro cuando estábamos juntos, y sé que es un perro completamente diferente desde que llegó a mi casa. Es cierto el dicho de que podemos aprender mucho de nuestros mayores, porque aquí el abuelo me enseña cosas nuevas cada día... y me hace muy feliz.


Todo esto y más ha hecho que finalmente, después de muchos años, trabajo y desesperación, haya conseguido superar mis miedos, mis barreras, mis inseguridades y múltiples defectos, para convertirme en una persona completamente distinta a lo que he sido. Hay sucesos en la vida  que nos marcan, piedras y obstáculos en el camino que hacen más difícil el andar, pues llenan nuestras piernas de magulladuras, y nuestra mente de desolación y miedo al fracaso... Ciertamente las heridas nos marcan, pero no nos definen. Por fin he cerrado capítulos que durante mucho, demasiado tiempo no me han dejado dormir. Me he enfrentado a los monstruos tanto me asustaban, le he plantado cara a los fantasmas que un día yo misma creé. Soy feliz con mi vida, cosa que nunca antes podría haber dicho con esta seguridad.

Espero expectante al 2014, con muchas ganas y sueños, y deseando que me traiga muchas sorpresas tan geniales como las que me ha traído el 2013. Seas quien seas, si estás leyendo esto, ojalá tu año sea tan bueno como lo ha sido el mío, ¡o mejor!


FELIZ AÑO NUEVO :)

viernes, 20 de diciembre de 2013

Crueldad animal I: fábricas de cachorros

Hoy, después de mucho tiempo leyendo sobre el tema y con las Navidades a la vuelta de la esquina, quiero hablar de algo que me frustra, indigna, apena y enfada: la cara oculta de las tiendas de animales... Las fábricas de cachorros.

¿Qué son las fábricas de cachorros?
Son lugares donde se tiene hacinados cientos de perros de diferentes razas cuya finalidad es la explotación de los mismos para la sobreproducción de camadas. Posteriormente, estas camadas son vendidas en tiendas de animales, esas jaulas de cristal que todos vemos cuando entramos en una de ellas. Esos cachorritos, tan "monos" y "adorables", proceden en un 95% de estas fábricas, donde sus padres nacieron allí y vivirán criando camadas hasta, literalmente, morir. En España, una inmensa mayoría de los animales vendidos en tiendas proceden de países de Europa del Este y Asia: son transportados en masa, en condiciones deplorables, faltos de higiene, alimentación, y con temperaturas extremas. Muchos de estos animales mueren en el trayecto, y los que sobreviven y son vendidos, suelen traer problemas congénitos, enfermedades o trastornos psicológicos que perdurarán si no reciben un tratamiento adecuado.

En un capítulo de la serie "El encantador de perros" muestran una parte de la crueldad de estas fábricas, gracias a una investigación llevada a cabo por Animal Planet

Si son tan crueles estas fábricas, ¿por qué no se prohiben?
Por el hecho de que mientras se sigan comprando cachorros, el beneficio para los dueños de estas fábricas seguirá siendo más importante que el bienestar de los animales que viven en esta penuria. La gente que compra un animal en una de estas tiendas piensa que está rescatando al cachorrito, que lo está liberando de esa jaula y con su familia olvidará su "traumática infancia", pero la cruda realidad es que lo único que hacen es dejar espacio en esa jaula para que entre otro cachorro: es un bucle basado en la demanda y la oferta. Mientras se sigan comprando animales en tiendas, seguirá habiendo fábricas de cachorros. Para más inri, de esos cachorros comprados, una parte serán abandonados por diversas excusas que estamos cansados de oir en los centros de acogida, refugios y perreras: "es que ha crecido mucho", "es malo/no sabe comportarse/rompe cosas", "ha mordido a alguien de mi familia", "nos vamos de vacaciones y no tenemos dónde dejarle", "me da alergia", "vamos a tener un bebé", "ya es muy viejo", "no tengo dinero para seguir manteniéndolo", y el peor, más insensible y doloroso de todos: "me he cansado de él".

En los centros de acogida hay cientos de perros maravillosos... Como nuestra preciosa Babucha, una mastina abandonada siendo una abueleta, espera una oportunidad en el CIAAM

¿Cómo se puede luchar contra estas fábricas?
Simple: si no hay demanda, no habrá más oferta. Si la gente adoptara animales en lugar de comprarlos, las fábricas de cachorros se arruinarían al no haber beneficios, no seguirían criando y, probablemente, se arruinaran. Un boicot en toda regla. Miles de perros y gatos son abandonados al año, y por desgracia, España tiene cifras de abandono que escandalizan a los extranjeros cuando se enteran. Las perreras y refugios están abarrotadas de estas mascotas de tiendas, regalos que ya no se quieren, camadas no deseadas, mascotas senior o perros problemáticos (si el problema es que tu perro se come tus zapatillas, tienes dos planes: el primero, no lo dejes a su alcance, ¡igual que los niños! El segundo: educarle desde el principio). De estas miles de mascotas abandonadas, sólo unas pocas son adoptadas. Las demás, o son sacrificadas en las perreras, o pasan el resto de su vida en centros de acogida, o mueren en la calle de hambre, en condiciones climatológicas extremas, o atropellados.

Un estudio de Affinity nos cuenta cómo es la relación actual entre humanos y mascotas...

No obstante, hay otro tema que también me indigna, y como este es mi blog, también hablaré de él: el maltrato hacia otros animales que no son mascotas. A la gente se le encogen las tripas cuando le cuentas que estos perros viven enjaulados, a oscuras, muertos de hambre y frío durante toda su vida, probablemente incluso les enfade e indigne tanto como a quien se lo cuenta; pero luego esas tripas se llenan de chuletas de cerdo, filetes de ternera, muslos de pollo o cordero que, sabiéndolo o no, han sido criados bajo condiciones aún más crueles y sangrientas. Las ganaderías están llenas de animales que nacen para morir, animales que, a diferencia de las granjas de cachorros, ninguno tiene la posibilidad de salir vivo de allí.

No me extenderé mucho en este apartado, porque quiero dedicarle una entrada a este tema: el especismo. Amar a unos animales pero comernos a otros, vestir sus pieles y utilizar productos testados sobre animales.


Los animales, sean de la especie que sean, sienten y sufren por igual. Di NO AL ESPECISMO: hazte vegetariano/vegano.

lunes, 2 de diciembre de 2013

X-Mas is coming

Se acercan las Navidades, y los centros de protección animal y refugios nos echamos a temblar. En esta época es cuando más cachorritos, tanto perros como gatos, son comprados y regalados con mucha ilusión, llenos de buenas intenciones y cariño. Pero unos meses después, cuando el animal crece y ya no es un adorable cachorrito, cuando requiere una atención de sus necesidades, cuando ha roto algo o simplemente cuando ya estorba, aparece en una carretera andando solo, en la jaula de una perrera o, si tiene suerte, en un centro de acogida.

Los animales NO son juguetes, son seres vivos que sienten y sufren como cualquiera de nosotros. En estas fechas más que nunca: por favor sé responsable, regala con cabeza.